Edwin A. Sierra González

  San Juan, Puerto Rico
Historiador | Educador | Traductor | Intérprete | Columnista
Experiencia: Hit the Books Learning Center | 4Mar Inteligencia Emocional y Liderazgo | El Nuevo Día | Diálogo
Cert. Posgrado: Habilidades Sociales e Inteligencia Emocional (Univ. Pablo de Olavide, Sevilla – 2016)
M.A., Historia de Europa, el Mundo Mediterráneo y Atlántico (Univ. Pablo de Olavide, Sevilla – 2015)
B.A., Historia de América, Lenguas Modernas y Drama, MCL , (UPR-Río Piedras – 2012)
Francés | Portugués
e.sierragonzalez86@gmail.com
Tesis de M.A. “Las Antillas: Otra libertad ante la independencia continental: Puerto Rico, 1790-1840”
¿Por qué estudiaste lenguas extranjeras? Desde que adquirí sentido de conciencia he vivido fascinado por los idiomas. Como historiador y educador, afanoso de entender el mundo, comprendí que aprendiendo idiomas podría sumergirme en otros mundos: el francófono y el lusófono, tan allegados a nosotros. Más allá del inglés, nuestra realidad antillana y caribeña, región tan variada lingüísticamente, nos previene e invita a que nos abramos sobre los límites tradicionalmente aceptados. Yo supe desde que planeaba mis estudios que el aprender otros idiomas me abriría un sinnúmero de puertas y oportunidades. Así ha sido.
¿Cómo te adaptaste al mercado laboral? Adaptarse no siempre es fácil. Desde que comencé estudios venían las voces de crisis y demás y por ello no me quedé con una sola especialidad. Aún después de terminar, seguí encontrando cosas que me apasionaban e iba tras ellas, como la inteligencia emocional y sus ramas. Aprendí a rediseñarme y a buscar la necesidad y la oportunidad laboral dentro de lo que hago y amo. Los idiomas son una fuente inagotable de conocimiento del que todo el mundo requiere en algún momento. Somos un puente que interconecta ideas, conocimiento, emociones… la idea es saber dónde somos necesarios e irremplazables e ir tras ello. Si depende, depende de nosotros.
¿Cómo utilizas las lenguas aprendidas en tu trabajo o diario vivir? El francés y el portugués se han vuelto parte de mi vida, como el español e inglés. Vivir estos tres últimos años en Europa, por mis estudios de maestría, donde las fronteras se han borrado y las lenguas se entremezclan con sus ciudadanos me ha hecho un alumno y ciudadano sumamente competitivo y abierto. De mi clase de maestría era el único con estudios en idiomas y eso me permitió desenvolverme con profesores del programa graduado provenientes de Francia, Italia, Portugal, Estados Unidos y Brasil, así como en los coloquios y conferencias con otros profesores y colegas. Para un historiador es importantísimo el uso de fuentes originales y el hecho de yo poder accesar a ellas sin intermediarios ha enriquecido mi proceso creativo e investigativo ya que no interviene un tercero, sino, que es una conversación directa entre el documento y yo. De igual forma, me permitió un contrato laboral por servicios profesionales donde pude trabajar en la traducción de textos y material educativos para una empresa europea mientras estudiaba, sin duda, una experiencia enriquecedora. Hoy en día las empresas buscan prefesionales capaces de tender puentes, con conocimientos que rebasan lo técnico, pues los mecanismos se aprenden, pero las habilidades hay que cultivarlas. Eso he hecho yo.

Abril 2017