Diario de arte de San Juan: tengo buenas y malas noticias

Lealtades, de Elsa María Meléndez. Pieza en la exhibición The Joke is on You, Galería Embajada, 2019.

Este texto fue escrito en colaboración con Lillian Mulero.

“Una enfermera, un negociante y un “handyman” están en el bosque, donde descubren una hada mágica,” dice Lillian.

“¿Y qué pasa?” digo yo.

El hada dice: “Te daré lo que más desees si haces el trabajo de otra persona por un día.”

La enfermera dice: “Seré una maestra de escuela primaria. ¿Qué problemas podré tener bregando con niños?” Entonces la teletransportan a un salón de clase. Después de unos minutos, todos los niños están gritando. Ella tira los materiales de las clase y se da por vencida.

“Seré un camarero,” dice el empresario. “Todo lo que hace es llevar comida de un lado al otro.” Se le teletransporta a un restaurante. Después de una hora, los clientes, molestos, lo tienen loco. Él tira los platos al suelo y se rinde.

El “handyman” dice: “Seré un artista” y se le teletransporta a un taller de arte. Rápidamente pega los materiales de la clase y los platos rotos en un lienzo y lo vende por un millón de dólares. El hada le pregunta cómo pudo ser tan listo.

El handyman responde: “Fácil, hace años obtuve una maestría de artes plásticas.”

Estamos parados en medio de la galería Embajada, en Hato Rey, donde se muestran obras de ocho artistas y un video de un colectivo en una exposición titulada The Joke is on You, presentada como “un homenaje al humor donde las obras no se ríen solas, sino que se ríen las unas con las otras”.

La pieza que parece reírse más fuerte es la instalación de video de Basica TV, un colectivo de artistas transgénero, en la que aparecen disfrazados como pájaros gigantes, persiguiéndose unos a otros alrededor del estudio de un artista, mientras chillan y baten sus alas. Sus graznidos resuenan en las paredes de la galería. Enseguida da ganas de reír.

El video está rodeado de un grupo de cuadros: Roadside Attractor, un pequeño óleo de Emily Davidson, que muestra la cabeza de una mujer; Applause, de Tess Bilhartz, un collage de acuarela y una fotografía montada en plexiglás, que representa el torso de una mujer, sobre cuyo vestido aparece un paisaje, con otra mujer de pie entre los árboles; y un óleo sobre lienzo de Jonathan Torres, titulado Falling, que muestra dos figuras cayendo desde el techo hacia una tercera figura tendida en el suelo. Curiosamente, estas pinturas se han colgado de tablas de 2×4 pulgadas, erigidas desde el piso hasta el techo, lo que le permite ver la parte delantera y trasera de cada lienzo, mientras parecen flotar en el centro de la galería. Un gran lienzo montado en la pared, que combina pintura acrílica e imágenes serigrafiadas, se ha dejado sin título por parte del artista Fernando Pintado. Otros trabajos en la exposición son obra de Sam Borstein, Matteo Callegari, Stuart Lorimer y Elsa María Meléndez.

Una segunda exposición complementaria está instalada en la sala contigua. Dos largas mesas están cubiertas con una colección de objetos recolectados en las playas de Bahía de Jobos y la Playa Limones en Guayama por Javier Orfón, como parte de un proyecto en el que ha trabajado desde 2007, llamado Pozuelo. Estos objetos incluyen fragmentos de coral, rocas desgastadas por el mar, pequeños pedazos de losas y otros materiales de construcción que se encontraron cerca de las ruinas de Aguirre Central y la planta de energía abandonada. Algunas de las rocas y fragmentos de coral han sido decorados con paisajes o retratos de personas cuidadosamente pintados. Orfón considera que su proyecto es una especie de topofilia, algo que Allen Watts describe en su autobiografía In My Own Way como un amor especial por los lugares peculiares. Aguirre, ciertamente, se ajusta a esta definición, ya que aunque tiene una historia trágica a pesar de seguir siendo muy escénica, y su estado actual es de ruina, mantiene un profundo orgullo local y hasta un sentido de patriotismo por parte de quienes, como Orfón, la consideran un espacio sagrado digno de lo que él llama “amor a la tierra”.

Lorenzo Homar, Turistas, 1953. Foto: http://www.mapr.org

Como un par de turistas del arte, seguimos hasta el Museo de Arte de Puerto Rico en Santurce, donde vamos a ver Repatriación, un intercambio cultural entre este museo y el Museo Nacional de Arte y Cultura de Puerto Rico en Chicago. Como fui estudiante de arte en Chicago ya hace muchos años, me interesó especialmente esta colaboración, que cuenta con diez artistas que viven y trabajan en Chicago. Todos son parte de la diáspora y siguen manteniendo lazos familiares o de otro tipo con Puerto Rico. Billy Ocasio, director del Museo Nacional, tenía en sus planes iniciales traer artistas desde la isla a Chicago pero, después del huracán María, decidió traer artistas ubicados en Chicago para exponer aquí en Puerto Rico como un gesto de solidaridad.

Josué Pellot, nacido en Mayagüez en 1979, está representado con una fotografía muy grande de El Morro, la cual ha modificado al agregar carteles y vitrinas comerciales en la fachada, convirtiendo la fortaleza en un gigante centro comercial, como una oferta absurda post huracán, con el fin de atraer el turismo.

Trabajando en la tradición del acrílico sobre lienzo, José Lerma, nacido en España en 1971, ha mantenido lazos fuertes con la isla. Está representado en la colección permanente del Museo y ha participado regularmente en la galería Roberto Paradise. Aquí presenta dos de sus pinturas de narices, una grande y otra pequeña. La pintura grande se llama El Huelebicho (The Douchebag). Para aquellos que no están familiarizados con el término, el Urban Dictionary indica que un huelebicho es un hombre con un sentido inflado de autoestima, que piensa que es un hombre de damas, pero es un objeto de bromas para todos menos para los observadores más ingenuos, mientras que él sigue siendo un farsante arrogante.

En una vitrina, un grupo de pequeños modelos de cerámica de típicas casas suburbanas se colocan junto a una serie de fotografías documentales de viviendas similares, que se distinguen por el hecho de que el segundo piso de cada casa permanece sin terminar. Las paredes de bloques de concreto sobresalen de los techos planos como un testimonio de las esperanzas y los sueños no realizados de los ocupantes.

Edra Soto, nacida en la isla en 1971, llegó a Chicago a los veintisiete años. Su trabajo ha sido ampliamente exhibido y es parte de numerosas colecciones de museos. En esta exposición presenta un gran grupo de botellas de licor vacías que recolectó de las calles durante un período de dos años, cerca de su estudio de arte en el área de Garfield Park, en el oeste de Chicago, un vecindario con un perfil de bajos ingresos y frecuentado por pandillas con reputación de violencia. Después de recoger las botellas de coñac desechadas, un acto en pro de evitar la basura, Soto las lavó y las limpió cuidadosamente para darles una nueva apariencia. Después las organizó en varios arreglos de naturaleza muerta y las fotografió, como si fueran un anuncio comercial para su venta. Aquí, Soto presenta una agrupación de las botellas reales montadas en un estante, junto con fotografías preliminares y una foto final de gran tamaño, que tituló Abierto las 24 horas: Cognac (Remy Martin, Courvoisier VS, D ‘Ussel, Hennessy) en homenaje a las distintas marcas de las botellas recogidas.

Otros trabajos en esta exposición en el MAPR, curada por Bianca Ortiz Declet, incluyen pinturas e instalaciones de Bibiana Suárez, Cándida Álvarez, Luis Rodríguez, Nora Maite Nieves, Omar Velázquez y Oscar Martínez.

Antes de salir del museo, observamos una gran colección de pósters de serigrafías de la década de 1970 que incluían esta sorprendente obra de Carmelo Sobrino, titulada Paz, paz, paz …un día de estos, carajo. También vimos otra colección de bloques de madera y grabados en linóleo en blanco y negro, de Lorenzo Homar, Rafael Tufiño y otros, que son un punto culminante del patrimonio artístico de la isla.

Carmelo Sobrino, Paz, paz, paz…, 1970. Foto: http://www.mapr.org

“Tengo otra broma,” dice Lillian. “Empieza así …”

Mientras trabaja en su taller, un artista recibe una llamada telefónica de su galerista. “Tengo buenas y malas noticias,” dice el comerciante.

“Dame las buenas noticias,” responde el artista.

“Un cliente me preguntó si el valor de tu trabajo aumentaría cuando estés muerto.”

“Por supuesto,” dice el artista.

“Eso es lo que le dije, y él compró diez cuadros.”

“¿Y la mala?” pregunta el artista.

“El cliente es tu médico.”


 

Embajada
382 Calle César González, Hato Rey
http://www.embajadada.com/joke

Museo de Arte de Puerto Rico
299 Avenida de Diego, Santurce
http://www.mapr.org/es/visita/calendario/repatriacion-un-proyecto-de-intercambio-cultural-entre-chicago-y-puerto-rico

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Artists living in Santa Olaya (Puerto Rico). They moved to the island in 2010 from upstate New York and began publishing their outlook on art around the island in Spanish for En Rojo, cultural supplement of the Claridad weekly newspaper in a column they call Artistas en Perfil. Those columns and other observations in English are posted on their blog: JanGuarte.posthaven.com Photo: ADÁL.

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