Irene Delano y la perfección de la imagen

Irene Delano trabajando en su obra. Archivo: Laura Delano.

Conocer la obra de Irene Delano es adentrarse en el Puerto Rico de los años cincuenta que marcan el inicio de un nuevo país. Irene y su esposo Jack Delano fueron instrumentales en ese quehacer. Irene y Jack, siempre juntos, trabajando, inventando, colaborando en proyectos que fomentaron la educación en la zona rural, que documentaron la vida de los campesinos, que hablaron con ellos, entraron en sus casas, donde vieron la pobreza y la escasez de lo material, y la abundancia y la riqueza de su espíritu. Eso fue lo que les enamoró de Puerto Rico y lo que determinó que decidieran hacer su vida aquí. Entonces, esos eran los americanos que optaron por hacer de Puerto Rico su nueva patria. Y nosotros los acogimos porque se hicieron nuestros y nos respetaron y nos entendieron. No les ofrecieron riquezas ni privilegios para que se quedaran a trabajar aquí.

Para Irene Delano, el arte alcanza su mayor trascendencia cuando responde a las necesidades humanas, cuando busca transformar vidas; así es como para ella tenía sentido. El arte es para Irene un instrumento, una forma de decir y de vincularse a la sociedad y de reflejarla. Por eso no dudó cuando, en 1946, el entonces Presidente del Senado, Luis Muñoz Marín, la convocó junto a Jack Delano y al fotógrafo Edwin Rosskam1 (Munich, 1903 – New Jersey, 1985) para que diseñaran un programa educativo dirigido a los adultos de la ruralía. Muñoz les indicó que era urgente iniciarlo y que apenas había recursos económicos para implementarlo. Aceptaron el reto y con este se produciría una transformación de las artes como instrumento al servicio de la gente. Las artes servirían como herramienta educativa, formadora y transformadora. Se trataba de la vida, de la salud, la higiene, el entendimiento y la participación ciudadana para resolver algunos de los problemas más acuciantes que sufrían los campesinos en sus comunidades.

Los aguinaldos del Infante, 1954. Ilustraciones: Animales, estrella y establo, 4.6 x 9 cm.; Pastores, 7.1 x 15.7 cm., serigrafía. Colección Museo Biblioteca La Casa del Libro.

Al proponerle a Muñoz un proyecto educativo empleando las artes del libro ilustrado, el cartel y el documental, también marcaba el arranque de lo que se convertiría en la escuela puertorriqueña del cartel y el grabado. Una nueva era en las artes y la cultura se iniciaba, e Irene estuvo como protagonista a la cabeza de esa transformación.

Libro Los aguinaldos del Infante, ilustración Retorno de Baltasar, Melchor, Gaspar, 1954, serigrafía, 19.2 x 15.6 cm. Colección Museo Biblioteca La Casa del Libro.

Para realizar el trabajo, se creó por ley en 1949 la División de Educación de la Comunidad. Allí imperó el trabajo colectivo, el diálogo entre pintores, escritores y cineastas con una mujer al frente del taller de gráfica: Irene Delano. Algunos artistas se negaron a trabajar con Irene, ¡mujer y americana! La misoginia y los prejuicios pudieron más. Por suerte para Puerto Rico y para los artistas que se sumaron al esfuerzo, Irene establece una forma de trabajar que, en parte, convirtió el lugar en un taller – escuela, donde las lecciones se aprendían en la marcha, con las opiniones y sugerencias de los pares. Es así como nace el portafolios  piedra angular de nuestra gráfica Plenas (1955), diseñado por Irene y cuyas imágenes las ejecutan magistralmente Lorenzo Homar y Rafael Tufiño. Irene dio forma al taller y a la manera de trabajar. Fue de primordial importancia su determinación de emplear la serigrafía como medio para la impresión de los carteles, incluso de algunos libros. De esta forma, los artistas comenzaron a familiarizarse con ese medio de impresión que se convertiría, junto con la xilografía, en el medio privilegiado por nuestros artistas para sus trabajos gráficos.

En 1952, Irene y Jack renuncian a sus puestos de trabajo en la División. Sobre su partida, Jack me dijo en 1992: “nos fuimos juntos los dos, a la misma vez. …el trabajo de la División no lo considerábamos un trabajo permanente, sino una oportunidad para establecer el programa y entrenar al personal. Consideramos que habíamos cumplido con nuestro cometido. Los puertorriqueños podían correr el programa sin nosotros, eran capaces y estaban entrenados”.

Ilustraciones del libro The Emperor’s New Clothes, con texto adaptado de Hans Christian Andersen, diseño de Irene Delano (Ilustraciones en colaboración con Jack Delano), 1971, 26 x 21 cm. Colección Museo Biblioteca La Casa del Libro.

Al renunciar a la División se abre una nueva etapa en la vida de Irene como creadora de imágenes y sus espacios. Irene decide dedicarse al diseño gráfico de forma independiente. En su residencia, en el barrio Sabana Llana en Río Piedras, establecen el taller donde comparten trabajos ella y Jack y se enriquecen uno del otro con el continuo diálogo y el juicio crítico que formaba parte del diario quehacer. Desde ese momento, comenzó a recibir comisiones para diseños de publicaciones de empresas privadas y oficinas de gobierno. Pero es en los libros donde Irene articula de forma perfecta la selección y el diseño de las imágenes, el contexto narrativo junto al significado del libro. Se puede afirmar que se trata de obras de arte en toda regla. El primero de ellos, Los aguinaldos del Infante (1954), que narra visualmente el poético texto de Tomás Blanco y que incluye partituras musicales de Jack, es un libro de arte. Las imágenes tienen su génesis en la tradición medieval de los manuscritos iluminados. Con fondos dorados a la manera bizantina, los contornos de las figuras quedan claramente delineadas para insertar en el interior los colores. Este es un libro único, es una joya cuyas ilustraciones en serigrafía fueron manualmente pegadas a las páginas.

Revista Qué Pasa, diciembre, 1980.

De distinto contexto y origen, Irene diseña para Random House, en 1971, The Emperor’s New Clothes. Lleno de gracia y humor, en los espacios narrativos se insertan motivos y elementos puertorriqueños y caribeños como el carro de piragua, las casas de San Juan con balcones y medios puntos, las plazas, la vegetación y hasta encontramos, entre las actividades cotidianas, una partida de dominó. Pero es en la forma de dibujar y narrar las escenas que el libro alcanza una sorprendente y armoniosa articulación de espacios y personajes.

Irene Delano, Peligro, 1946-47, serigrafía, 66.1 x 45.8 cm, Colección Museo de Historia, Antropología y Arte, UPRRP.

Considero que uno de los trabajos más importantes de Irene por su alcance y difusión fue el diseño gráfico de la revista Qué Pasa para la Compañía de Turismo (revista que debía ser hoy ejemplo de estudio para la formación de diseñadores gráficos). Como directora gráfica logró establecer una marca de calidad que se prolongó durante veintiún años, hasta 1980. Las fotos seleccionadas eran de extraordinaria calidad y las portadas siempre resultaban metáforas de lo puertorriqueño en sus diversas expresiones. El conjunto de la revista resultaba ser un documento que merecía conservarse. Luego de su partida, fue otra historia. La revista Qué Pasa se convirtió en un ‘shopper’, la burda política partidista pudo más que el buen criterio y el buen gusto.

Un género que también recibe la cuidadosa atención de Irene lo encontramos en las tarjetas de Navidad. La aborda por primera vez a petición del gobernador Luis Muñoz Marín, para quien las diseñará aún cuando este deja La Fortaleza. Impresas en serigrafía en la empresa Pava Prints, en muchas de ellas encontramos las referencias boricuas como las parrandas, los niños vestidos de Reyes, los instrumentos musicales como el cuatro y el güiro, así como frases nacidas de los villancicos. Algunas recuerdan, con la presencia de los fondos dorados, las imágenes de Los aguinaldos del Infante; otras se remiten a citas bíblicas y las más contemporáneas son un reclamo a la defensa de la naturaleza y sus árboles, que Irene hizo para el Fideicomiso de Conservación con la participación de Jack.

Libro The Conquest and Settlement of the Island of Boriquen or Puerto Rico, 1975, de Gonzalo Fernández de Oviedo. Diseño de Irene Delano, en colaboración con Jack Delano. Ilustración III. Y quando fueron en la mitad del rio, metiéronle debajo del agua…é ahogáronle, serigrafía, 23.3 x 14 cm. Colección Museo Biblioteca La Casa del Libro.

El cartel está vinculado a la obra de Irene desde muy temprano y antes de crearse la División de Educación de la Comunidad. Peligro (1946-47) es la ciclópea imagen de una mosca que quiere impactar al observador para alertar sobre un asunto de higiene, objetivo que logra. Lo importante es la efectividad de la imagen que se alcanza por el expresivo impacto visual. De tono opuesto es el cartel Una exposición de impresos premiados por el Instituto Americano de las Artes Gráficas (ca. 1975). Es un ejemplo de la justa relación espacial, la apropiada selección de los tipos y la armoniosa referencia pictórica.

La exposición Irene Delano en su centenario que organiza Museo Biblioteca La Casa del Libro, ha sido curada por el profesor Nelson Rivera quien redacta para el catálogo un ensayo de lectura obligada que valora justicieramente la obra de Irene Delano. Hace Rivera una selección de trabajos de Irene que permiten aquilatar la diversidad de géneros, acercamientos y soluciones que esta artista presente, pero ausente, plasmó en su obra.

En las salas de La Casa del Libro encontramos la trayectoria de la vida de una artista de singular calidad, como persona y como artista. Nos muestra esta exposición trabajos menos conocidos, como la colaboración de Irene y Jack para Ballets de San Juan y sus fundadoras, Ana García y Gilda Navarra. Se exhibe a través de las fotografías del ballet Sanjuaneras (1959), producido por Ballets de San Juan, con música de Jack y escenografía y vestuario de Irene, también con la colaboración de Jack. Es innegable la complicidad entre Irene y Jack en los trabajos en que ambos participaban. Esa dualidad y colaboración es un rasgo que persistió a lo largo de los años hasta la partida de Irene en 1982. Decía Jack que todo lo bueno salía de ella; si había errores, eran de él.

Irene Delano. Son los caballitos de los Reyes Magos, 1960, serigrafía, 18 x 12.8cm. Colección Museo Biblioteca Casa del Libro.

Con su profunda voz de mujer empoderada dejó una huella de excelencia y perfección en sus diseños. Y lo constatamos desde los primeros carteles diseñados en el taller de gráfica de la Administración de Parques y Recreo Público, que fue la génesis de la División de Educación de la Comunidad. Lo confirmamos en los bocetos para los grabados del portafolios gráfico Plenas, en las ilustraciones y la organización espacial del libro, hecho en colaboración con Jack, The Conquest and Settlement of the Island of Boriquen or Puerto Rico (1975), o en la tarjeta Son los caballitos de los Reyes Magos (1960).

Todo lo que ha salido de la mano de Irene Delano es el encuentro de la artista con su concepción de la forma y en ella el significado del objeto y su relevancia social. Celebrar el centenario de su natalicio es un momento que nos invita a mirar y revisar la actividad cultural de los años 50 y las décadas siguientes. Irene, junto a Jack, su ineludible pareja en el amor y en la creación, hizo con su única manera de mirar una versión diáfana, estética y precisa de todo cuanto tocaba. Y todo lo que hacía tenía una marca que se entrelazaba con Puerto Rico.

La exhibición Irene Delano en su centenario, curada por Nelson Rivera, estará abierta hasta el 29 de febrero de 2020. Para más información, puede llamar al 787- 723-0354, o visitar la red social Facebook o la página web: www.lacasadellibro.org.


* Nota:

1. Edwin Rosskam era amigo de los Delano desde la época en que trabajaron en el programa educativo de la Farm Security Administration (FSA). Había venido a Puerto Rico en 1937 para cubrir como fotógrafo los acontecimientos de la Masacre de Ponce, de forma tal que no era ajeno al país y su gente. Posteriormente, trabajó junto a su esposa, la fotógrafa Louise Rosskam, organizando el archivo fotográfico de la Oficina de Información de La Fortaleza. Es en esa época (1946) que los Delano se reencuentran con sus viejos amigos de la FSA. En 1946 es nombrado director del proyecto que tomaría el nombre de División de Educación de la Comunidad.

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