Tres por tres igual a diez

 

 

El mundo del arte es una especie de enclave de difícil acceso en el cual obtener una voz audible requiere de años de experiencia y, en ocasiones, circunstancias azarosas. Otros campos pueden requerir un alto nivel de competencia para poder desarrollar una carrera en el mismo, pero el artista en desarrollo, lejos de simplemente incorporarse al enclave, debe “crear” como para legitimar su derecho a entrar. En Puerto Rico, ante la falta de una cultura de internados, pasantías u otro sistema que permita salvar la brecha entre la universidad y el mundo laboral de la plástica, el artista también debe auto-gestionar las oportunidades necesarias para desarrollar un portafolios profesional. Este es el caso de Ángel Borroto Díaz, Nicole I. -Niko- Cacho Flores y Thomás Gonzáles; artistas que han optado por aunar esfuerzos para hacer frente a esta realidad. Estos tres, quienes no se definen como grupo, sino como artífices individuales que trabajan juntos, no necesariamente trabajan solos. Al acoger a otros artistas en dos de sus tres más recientes exposiciones dieron diversidad y perspectiva a sus obras trabajadas en torno a temas comunes. Lo cual los convierte en una muestra de la generación que se encuentra en ciernes de dibujar el próximo cuadro en la escena artística de Puerto Rico.

Religare

El Corralón de San José en el Viejo San Juan sirvió de galería entre las fechas del 30 de octubre y el 30 de septiembre de 2015 en la primera exposición conjunta de los cooperativistas: Religare. En ésta contaron con las obras de otros dos artistas: Marcos Gómez y Yimmi Acosta; pero serían Borroto, Niko y Gonzáles quienes formarían el triunvirato en cuestión. Así el lenguaje plástico que los tres presentaron respectivamente –sin ser obras colectivas- fue el comienzo de un proyecto en varios niveles que hoy se encuentra en su punto culminante.

Exposición Religare Izquierda: Pinturas Sin título, de Marcos Gómez Centro: Dibujos Sin título, de Ángel Borroto Derecha: Construcción Sin título, de Thomás González
Exposición: Religare
Izquierda: Pinturas Sin título, de Marcos Gómez. Centro: Dibujos Sin título, de Ángel Borroto.
Derecha: Construcción Sin título, de Thomás González.

De acuerdo con la psicología Gestalt “el todo es más que la suma de sus partes”, con lo que los artistas que aunaron esfuerzos para procurarle una chispa de ignición a sus carreras, han dado con una fórmula que les ha permitido dar continuidad a sus proyectos: la sinergia. Puerto Rico nunca ha sido un país rico, amén a que hemos tenido mejores tiempos que los actuales. Como consecuencia, el mercado del arte nunca ha sido grande. Los artistas históricamente se han refugiado, mayormente, en dos centros laborales: el magisterio y, el que quizá ha marcado más la historia del arte puertorriqueño, el taller colectivo. Desde la década del cincuenta los talleres de gráfica sostuvieron a varias generaciones de artistas y, como efecto colateral, hicieron de Puerto Rico una escuela de serigrafía. Si bien los avances tecnológicos –entre otras responsables- cerrarían uno a uno cada taller gráfico artístico con capacidad comercial, el espíritu de gremio no desapareció. Gracias a esto, hoy, la forma en que se dio Religare, es una de las pocas formas mediante las cuales los artistas jóvenes pueden legitimarse sin salir de la Isla.

Con un latinismo por título –Religare-, un centro cultural multiusos por galería y siendo artistas en sus últimos años de estudio, no sorprende un cierto dejo de pretensión en esta primera muestra. Pero, ¿cómo no ser ambicioso en tales circunstancias? ¿Acaso es posible entrar en los debates del arte contemporáneo sin apuntar muy alto? Si este aire de grandeza se desprende de la intención de equipararse a los artistas consagrados de hoy, si se debe al capital intelectual de los artistas o meramente refleja las ideas que circulan entre esta generación de artistas, lo determinará el futuro. Por ahora nos limitaremos, por una parte, a abordar algunas de las piezas que formaron parte de sus tres exposiciones conjuntas profesionales y, por otra, a comentar cómo la auto-gestión afecta el devenir de nuestro artistas emergentes.

Si bien cada uno de estos tres artistas acompaña sus obras con una declaración escrita, me consta que es Ángel Borroto quien más influye en lo que respecta a la redacción de los intrincados textos conjuntos, las cortas declaraciones que dan cohesión a cada muestra bajo un título sombrilla. Borroto, estudiante de la Escuela de Artes Plásticas de San Juan, conocía de antemano el espacio del Corralón de San José tras haberlo utilizado en una exposición independiente de dibujos figurativos titulada Aconitum. En esa ocasión estudiaba el desnudo masculino –siendo él mismo el modelo- como metáfora, algo hedonista, de las relaciones de poder social. En Religare, abandona por completo la figuración en pos de una factura que comulga más con la instalación estructural mediante una obra no titulada que consiste en ciento ochenta dibujos abstractos, en soportes circulares, cuyas circunferencias oscilan entre una y cinco pulgadas. Círculos organizados uno al lado del otro, formando a su vez filas de círculos concéntricos que dejan vacío el centro de la formación, y que crecen en tamaño del centro hacia fuera. La obra, en un vistazo ingenuo, da el aspecto de un sol, pero tras un análisis hermenéutico parece aludir a ese tema que el artista ya había comenzado a desarrollar en su exposición anterior: las relaciones de poder entre entes desiguales. Toda la obra forma un gran círculo, formado por una estricta organización de círculos que se van achicando en la medida que se alejan del centro, lugar privilegiado. De este modo en la organización los entes grandes tienen prioridad y dominio sobre los más chicos; ¿minimalismo de una sociedad jerarquizada, quizá? Cabe notar que el artista emigró de su natal Cuba ya habiendo comenzado sus estudios en las artes plásticas y que es un lector voraz de teoría, crítica y otra literatura sobre arte.

Exposción: Religare Izquierda: Quinientas fotografías Sin título, de Yimmy Acosta Derecha: Doce retablos Sin título, de Niko
Exposción: Religare
Izquierda: Quinientas fotografías Sin título, de Yimmy Acosta. Derecha: Doce retablos Sin título, de Niko

Si el título Religare apunta a la iniciativa de aunar esfuerzos, el convenio se prolongaría al hallar que los temas que cada artista trabaja en sus obras comparten inquietudes. Por esto decidieron no titular las piezas en esta primera exposición, para permitirles un diálogo abierto.

La pieza de Niko, también estudiante de la Escuela de Artes Plásticas de San Juan, consiste en doce retablos dispuestos a modo de biombos en los que figuran formas orgánicas en tonos ocres, contrastando bajo tiznes negros que sugieren partes del cuerpo. Pero las sugerencias no evocan miembros corporales aislados, más bien señalan esas líneas curvas que se forman al presionar una parte del cuerpo contra otra; por ejemplo: el triángulo púbico. Con lo que su pieza apunta a una crítica moderada hacia las restricciones del catolicismo hacia las libertad sexual. Decimos moderada por tratarse de una protesta sutil, disimulada en un elegante planteamiento: el elemento artístico propio del presbiterio –el retablo-, traído a la actualidad mediante imágenes íntimas no explícitas. Tema que se acerca a un punto específico del tema macro planteado por Borroto: la relación de poder de una entidad religiosa sobre la pluralidad que componen las mentalidades de muchas sociedades del planeta.

Exposición: Cierre Instalación Sín Título, de Thomás González
Exposición: Cierre
Instalación Sín Título, de Thomás González

Por su parte Thomás Gonzáles, estudiante del Departamento de Bellas Artes de la Universidad de Puerto Rico, aportó una pieza en la que continúa una propuesta basada en la recolección de papel encontrado con la que ya había generado una exposición independiente titulada Re-hecho. No obstante Religare representa el comienzo de una nueva etapa en el trabajo del artista –quien mira a la colectividad de los países desarrollados- al llevarla a dimensiones sin precedentes en su trabajo. Esto último a través de las dimensiones de la pieza que ocupaba toda una pared de la galería e incluso continuaba, haciendo esquina, hacia la siguiente. Más adelante entraremos en detalles sobre esta propuesta.

La construcción –tanto a nivel físico como ideal-, la sugerencia sutil, la cotidianidad y el análisis de las estructuras socio/culturales son las armas esgrimidas por los cooperativistas en lo que va de sus carreras profesionales. Arsenal que se consolidó y abrió como abanico en sus exposiciones subsiguientes. No obstante como experiencia, Religare se trató de una meta-exposición centrada en polarizar la naturaleza de la labor que hizo posible la exhibición misma y la posición de cada artista en su espacio.

Cierre 

El espacio es una preocupación evidente en el trabajo de estos artistas, lo cual se hizo evidente en su siguiente junte: Cierre, donde este mismo –el espacio- fue el tema desarrollado. Una vez más en un sitio irregular, la exposición, que abrió el 10 de marzo de 2016 en la Galería Casa Jefferson de la calle Loiza, esta vez contemplaba la irregularidad a su favor. Habiendo escogido el lugar que una vez fuera una residencia -ahora habilitada para exhibiciones-, los proyectos se concibieron tomando en consideración el espacio disponible. Cinco piezas tipo instalación para sitio específico utilizaron, en palabras de Borroto, “el espacio como soporte”.

Exposición: Cierre Instalación: Sin título, de Niko y Ángel Borroto
Exposición: Cierre
Instalación: Sin título, de Niko y Ángel Borroto

Cierre, en conjunto, es evidencia de la evolución de estos tres jóvenes artistas, junto a un cuarto: Edel Galay, y la constante búsqueda que parece ser condición necesaria de la profesión. Las obras son más grandes que las anteriores, incluyen elementos que no habían trabajado antes, son más complejas físicamente hablando y plantean discursos mejor pensados. Además el trabajo mano a mano fue desembocando en lo inevitable: la obra colectiva. El panel parece ser la estrategia constructiva más sencilla a la hora de cubrir grandes espacios, con lo que cada una de las cinco piezas de los cuatro artistas ocuparon salas enteras de la Casa Jefferson. Borroto y Galay compartieron la sala más grande de la galería mientras que Gonzáles y Niko ocuparon dos de las tres salas pequeñas que flanquean por la derecha a la más grande, dejando en medio una pieza colectiva entre Borroto y Niko, quienes son pareja.

Si la obra que Gonzáles presentó en Religare era de gran formato, la pieza no titulada que construyó para Cierre comprende casi el espacio entero de una habitación de unos diez por diez pies. La misma consiste en un gran triángulo hecho a base de hojas sueltas de promociones olvidadas en las calles y que el artista recoge como parte de su método. El papel olvidado -tras volverse inútil- es la materia prima del medio sui géneris trabajado por el artista: hojas pegadas entre sí para formar paneles enteros que luego trabaja quitando y añadiendo capas, pintando y grabando, cortando y lijando, rasgando y recomponiendo. El triángulo mal-formado se eleva a una altura de unos seis pies y su gran tamaño impedía circular por la habitación sin encontrarse callejones sin salida. La re-significación del papel que fuera útil por un corto periodo de tiempo y que luego terminó siendo basura en las calles señala varios planteamientos. Planteamientos sobre el urbanismo como escenario en el que se acorta el tiempo de lo ya efímero. De hecho, la relación entre lo efímero y lo concreto, el problema que es la basura y cómo esta supone un muestreo del día a día político, económico y cultural son algunos de los puntos que señala. Esto sin mencionar el intento de rescate literal que hace del “flâneur” mediante el “flâneur” mismo, y cómo pretende contenerlo en sus pinturas/relieves. Si bien en esta ocasión la pieza se basa específicamente en pasquines y otras promociones, su trabajo se enfoca en la recolección de papel en general, como método constructivo. Así es el propio papel encontrado lo que le da pie a los temas que trabaja. Esta metodología es una cónsona con los tiempos y que, aunque no sea el único que la trabaja, la aborda desde una perspectiva cuasi-antropológica. En otro artículo de esta revista Gelenia M. Trinidad, estudiante de antropología e historia del arte, señaló este método como una especie de estratigrafía nostálgica de la ciudad a través de sus papeles olvidados. Es necesario señalar que es una propuesta aún en desarrollo, la cual Gonzáles comenzó a trabajar mientras se encontraba en una residencia artística en Argentina, motivado en parte por las ideas políticas que allí encontró.

Exposición: Cierre Mural: Entre líneas, de Edel Galay
Exposición: Cierre Mural: Entre líneas, de Edel Galay.
Exposición: Cierre Instalación: Octaedro, de Ángel Borroto.

Octaedro, obra de Ángel Borroto, se trata de una construcción a base de cartones unidos a fuerza de grapas y pintados casi por completo de ultramarino que, por su magnitud, impedía el acceso a la mitad de la sala mayor de la galería. Emulando una construcción metálica industrial, cual trasatlántico o rascacielos, la pieza cubría el espacio de piso a techo permitiendo diminutos atisbos del interior solo a través de huecos que quedaron entre los cartones. Adentro: nada, solo las espaldas desnudas de los cartones y el espacio vacío; reflexión sobre el carácter imaginario de los espacios construidos tanto física como psicológicamente. Según el texto que acompaña la pieza: “Lo visible y lo invisible denotan dos zonas de espacio. Uno tangible y el otro intangible”. Al extremo opuesto de esta obra, se erguía el mural Entre líneas, de Edel Galay, el cual creaba un contrapunto con la pieza de Borroto al tratarse de una pintura al aerosol muy colorida. Mediante el medio y el lenguaje del grafiti, Galay trae el exterior al interior en su obra abstracta a base de un único elemento: líneas orgánicas gruesas y entrelazadas. Los paneles de ambas piezas zigzagueaban respectivamente en un diálogo espacial aunque fueran obras individuales con temas distintos.

Siguiendo la estética pseudo-religiosa, aunque salpicada de otras religiones, Asunción, la obra de carácter totémico de Niko, se vio influenciada por la obras de Borroto. Hablamos del hecho de que la obra está basada en un retablo cerrado en forma de octágono y dividido en tablillas, algunas abiertas. Pero sobre este objeto, en el techo, rodeando la lámpara de la habitación, se extendía una formación de círculos concéntricos idéntica a la de la pieza que presentó su compañero en Religare. No sorprende el préstamo ya que trabajan juntos e incluso incluyeron una obra conjunta en esta exposición. Sin embargo, como efecto colateral, algo de la elegancia de la obra anterior de Niko se perdió en esta pieza. Un patrón de pequeñas formas cuadrilobuladas decora cada espacio del retablo, en lo que parece un elemento tan decorativo como crucial para la lectura de la pieza: la repetición. La referencia a la virgen María y la verticalidad que eleva la vista hacia la luz, son los elementos del catolicismo escogidos para esta obra. Una vez más abordando la religión como barrera, -esta vez abierta en algunos puntos, aunque mayormente cerrada- que lleva a una iluminación estructurada y jerarquizada. En palabras de la artista “Asunción es una estructura ascendente que representa la obtención metafórica de un ideal más expansivo de la identidad”.

Exposición: Cierre Instalación: Asunción, de Niko
Exposición: Cierre
Instalación: Asunción, de Niko

Pero la pieza que, en nuestra opinión, se lleva las palmas en Cierre es la pieza conjunta no titulada. La obra de Niko y Borroto es un sencillo laberinto con varias rutas que conduce al mismo lugar: el centro. La obra realizada a base de paneles de madera embadurnados con una mezcla de tierra y pintura ocre no necesita título ni explicación. La manipulación del espacio -la tierra- que nos hace dar vueltas perdidos con una sensación claustrofóbica y conduce a ninguna parte. Aunque, del elemento de la tierra y el hecho de dar vueltas, se desprende que no es un discurso nacionalista sobre la distribución de la tierra (en el sentido de terreno, territorio) sino que una crítica a las dinámicas sociales restrictivas del planeta entero. ¿Pretensiosos una vez más? Quizá un poco, aunque la simplicidad de la composición y la discreción del diseño evitan que la pieza sea un despliegue de esnobismo. Por el contrario, expresa más bien una preocupación genuina por parte de los artistas.

Simulacro

Quizá irónicamente por tratarse de su primera exposición “real”, Simulacro es la desembocadura de esta primera etapa en las carreras artísticas de Niko, Gonzáles y Borroto. Como parte de la iniciativa “Open Studio” de Paseo Caribe, en el Viejo San Juan, los jóvenes artistas armaron el Simulacro a modo de retrospectiva en las fechas del 19 al 27 de mayo del año en curso. Retrospectiva prematura, pero que tiene lugar dentro de un contexto específico: un espacio expositivo oficial. No obstante, para esta exposición trabajaron piezas nuevas que ayudan a crear una narrativa que incluye sus obras anteriormente exhibidas.

Exposición: Simulacro Izquierda: Doce Retablos Sin título, de Niko Centro: Estructura somática, de Niko Fondo: Pintura Sin título, de Ángel Borrot Derecha: Construcción Sin título, de Thomás González
Exposición: Simulacro
Centro: Estructura somática, de Niko. Fondo: Pintura Corporeidad, de Ángel Borrot.
Derecha: Construcción Sin título, de Thomás González.

Cuando decimos que esta es su primera exposición “real” no menospreciamos de modo alguno las exhibiciones anteriores. Simplemente señalamos la dura realidad del circuito del arte en el que el artista joven debe re-exhibir piezas que ya habían dado a conocer debido a que esta vez el espacio es más propicio, legítimo, profesional, por estar destinado exclusivamente al arte plástico. ¿Fueron menos profesionales las dos muestras anteriores? Por supuesto que no, pero esta vez los artistas son apadrinados por una entidad aceptada como parte del mundo del arte. No obstante, la movida de titular la exposición Simulacro, es decir “de mentira” (de ficción, imitación, falsificación. RAE) es una muy ingeniosa. Ciertamente hacer una retrospectiva de artistas que apenas han tenido algunas exposiciones colectivas, y aún menos exposiciones individuales, sencillamente no procede. Pero re-presentar obras en un nuevo contexto parece una estrategia aceptable y si le añadimos cierta polémica de gentrificación que existe en el área donde está ubicado el taller de Open Studio, el título tiene una doble y hasta triple lectura. De modo que más que retrospectiva sería un debut, una presentación en sociedad. Sobretodo cuando las piezas nunca se habían exhibido juntas, formando parte de un mismo proyecto desarrollado en etapas, como es el caso de Thomás González.

La pieza sin título que González trabajó para esta ocasión continúa con el estudio espacial de antes y con la metodología madurada. Esta vez la pieza, de gran formato, ocupa gran parte de una pared y se extiende hacia el suelo derramándose en todas direcciones. Evidentemente, con una estrategia que busca incorporar al espectador a su obra, incursiona en el arte interactivo, pues busca que se pise la obra para ser parte de ella. La misma encarna el entorno, arrancado de las paredes y recogido de las calles, reconfigurado: un recorrido estático por la ciudad. Junto a ésta, figuró una serie de sus piezas anteriores que incluye una de las primeras obras de la serie trabajada con papeles recogidos en Argentina durante su residencia artística.

Si el trabajo de Borroto influenció a Niko, es porque este es un fenómeno inevitable y además es recíproco: Borroto vuelve a presentar su obra ganadora del premio de la Exposición Anual de la Escuela de Artes Plásticas de San Juan, Dibujos en relieve. Pieza que consta de una composición a base de lijas de madera desgastadas, utilizadas por Niko en sus piezas de madera. El dibujo, sin duda alguna, es el centro gravitacional de Borroto aunque experimente con diversos medios. Esto último se hizo claro en esta exposición con una muestra de sus pinturas y dibujos anteriores entre los que figura un autorretrato cuadriculado a lápiz que ha servido de promoción para algunas de las exposiciones anteriores. Y es que Borroto es un artista inmerso en la teoría del arte, con la que a veces contiende, a veces hace las paces, y a veces ni una cosa ni la otra. Lo cual no le resta mérito a su trabajo, sino que lo hace más diverso. En lo que a Dibujos en relieve respecta, parece tratarse de una exploración puramente plástica, centrada en experimentar los límites del dibujo y en qué momento se torna en escultura.

Exposición: Simulacro Construcción Sin título, de Thomás Gonzáles
Exposición: Simulacro
Construcción Sin título, de Thomás Gonzáles

Una de las piezas que más llamó la atención en Simulacro fue Estructura somática, de Niko. La obra se trata de una especie de reproducción simple de la estructura de una cama con dosel, en madera desnuda y sin colchón. Una cama falsa, quizá, simulada. Retomando su tema de estudio de corte feminista, aunque esta vez lo lleva a un punto literal, Niko nos presenta el espacio determinado para la intimidad sexual. Cubierto en sábanas blancas, aunque vacío; el lecho representa el espacio purísimo despojado de todo pecado, el lugar donde se le da permiso a la pareja para “hacer el amor”, termino trillado y condescendiente, justo lo que la artista señala. Niko toma el lugar socialmente determinado para sostener relaciones sexuales y lo coloca a la vista de todos como un objeto sin intención alguna; mucho menos culpabilidad o maldad. Claro está que el contenido sexual se entiende únicamente mediante el título –Estructura somática-, que implica acción. Sus retablos no faltaron en la muestra, con lo que mostró un cuerpo de trabajos con un tema consistente, tema trabajado por otras artistas, aunque con una sutileza que le otorga una autoridad clerical a sus piezas. Sus obras, francamente, podrían exhibirse en una iglesia sin que persona alguna se escandalice, y hasta podrían iniciar un diálogo serio y honesto sobre las relaciones de poder entre hombres y mujeres en la Iglesia.

Algo que decir

De cara a su próxima exposición colectiva los artistas que –repito- no se conciben como grupo sino como artífices individuales que trabajan juntos, han comprendido que trabajar piezas conjuntas afecta positivamente su producción individual. Su próxima exposición ya tiene espacio, fecha y título: una vez más en Paseo Caribe, a partir del 9 de septiembre, Impersonal se. Ya con acceso a un espacio “consagrado”, dan sus primeros pasos en el mundo del arte profesional. Amén a que son muchos los artistas de esta generación, y a que a partir de ahora solo el tiempo dirá si sus obras persistirán. Con semejante título no nos sorprende lo que nos confiaron los artistas: que esta vez las construcciones son colectivas. Sus proyectos parecen tener futuro. Sus intenciones lucen bien dirigidas y, sin duda alguna, la energía y la perseverancia las tienen. Esto no quita que les falta trabajo por realizar; sus propuestas aún no se encuentran en máxima expresión. Pero en cada obra parece haber progreso y el trabajo en equipo les ha convenido sobremanera.

Criticar arte es más fácil que crearlo porque los artistas nos dan la materia prima de nuestro trabajo; trabajamos sobre el trabajo de otro. Si repetimos la valoración de otro crítico, simplemente la reafirmamos, se llega al acuerdo de que estaba en lo correcto. A nosotros no se nos pide innovar. Pero si algo hace falta para ser escuchado en el mundo del arte es tener algo que decir. Es prematuro afirmar que este triunvirato llegará a decir algo en la escena del arte en Puerto Rico, ni hablar de la escena artística global. Lo que sí dejan claro es que en la Isla del encanto hay artistas jóvenes trabajando, que los artistas que se levantan hoy en esta Isla están al tanto de las dinámicas del arte internacional, que comprenden bien lo que se necesita para ser artista y que están dispuestos a ejecutarlo sin miramientos o quejas. Pero sobretodo que las estructuras y los espacios del arte -local y global- le pertenecen al arte mismo para ser replanteadas, y están dispuestos a defender este hecho mediante obras, no palabras.

De izquierda a derecha: Ángel Borroto, Niko, Thomás González
De izquierda a derecha:
Ángel Borroto, Niko, Thomás González

Por: Carlos Ortiz Burgos

——————————————————————————————————————————————–

Para más información sobre el proyecto Open Studio y otras fotografías pulse aquí

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *