Mirada sugerida entrelíneas

Las instalaciones del Museo de las Américas del Viejo San Juan se engalanan en presentar una exposición retrospectiva del artista puertorriqueño Rafael Rivera Rosa. La misma se da por partida doble ya que Mirada extendida: las obras sobre papel, de este mismo artista se exhiben simultáneamente en el Museo de San Juan. Por tanto, esta se repliega en dos espacios para apreciar el arte de un exponente de la generación del 60. De esta manera, Rivera Rosa comparte sus piezas para que el público pueda conocer su trayectoria, envergadura, obra y, sobre todo, al artista detrás de los trazos y colores.

El beso por Rafael Rivera Rosa

Una vez en la sala, la impresión nos sumerge al mundo del artista, lleno de matices, formas, entre otras cosas. Estos elementos en conjunto con las ideas y las emociones, conforman creaciones singulares y profundas que apelan a los sentidos. Durante la primera parte de la exposición, las piezas son abstractas y están caracterizadas por su expresionismo, reflejado en la gama cromática que atiende el tema del paisaje. En cada lienzo se puede apreciar los intensos trazos que contribuyen a materializar una idea que provoque al observador.

Más adelante en la exposición, nos enfrentamos a obras muy peculiares de arte figurativo. Cada una de ellas se vale de formas reconocibles ante el ojo humano y del mundo de los sueños para plasmar conceptos atados a la política del país. Rafael Rivera Rosa emplea figuras humanas y de animales para expresar la telaraña de lo absurdo que supone la política, estrechándola con el mundo onírico. Este vínculo se logra por medio de la intensidad y profundidad en las tonalidades y colores, que atraen la atención del observador y terminan por impactarlo fuertemente.

Otra temática abordada en esta retrospectiva es la naturaleza y el balance ecológico dentro de la misma. Varias piezas reflejan el sentir y la preocupación de un ser humano consciente de la crisis ecológica que enfrenta nuestro planeta por nuestra causa. En ellas se fusionan los colores para producir una obra que invita a la reflexión más allá de su apreciación. Por otro lado, se muestra una serie de carteles y esculturas en madera que se atan a los temas ya mencionado, y evidencian la habilidosa gesta del artista comerieño.

Esta impresionante retrospectiva de Rivera Rosa, en primer lugar, nos reseña su trabajo de aproximadamente 50 años de trayectoria. En segunda instancia, expone los medios y técnicas que trabaja: escultura, pintura, grabado, abstracción, figuración y expresionismo, los cuales maneja con mucha gracia. Por otro lado, nos permite ver su formación y conocimientos, heredero de la generación de artistas del 50, Rivera Rosa se proclama como un artista virtuoso e ingenioso. Por último, el concepto de creador y el proceso de creación resaltan en cada una de sus obras de arte. No se trata de meros cuadros colgados en una sala, más bien pedazos o partes de una actividad creadora continua e ilimitada. Más allá de eso, nos presenta al artista y cómo este enfrenta las situaciones del ser, del país, del mundo, pero sobre todo, cómo se reinventa. Rafael Rivera Rosa lo expresa así: “Pintar es una actividad que no gobierno, la enfrento vacío de expectativas, la abordo como quien toma la guagua sin conocer su destino…la incertidumbre de lo que pueda pasar en el camino, acompañado del reto de quien descubre, es todo lo que conscientemente me acompaña”.

El otro lado de la Luna por Rafael Rivera Rosa

Una de las obras presentes, El otro lado de la Luna (2009), es una pieza que enfrenta el vacío de las expectativas. Esta llama mucho la atención del espectador puesto que es una representación de ese lado de la luna que no conoce, que no se ve. En un tondo, el artista presenta una percepción de esa otra cara del astro de la noche. Tonalidades de gris y blanco se funden en el fondo contorneado por unos trazos negros. Sobre ellos reposan trazos y líneas azules, negros, rosas y rojas que se rozan, y en los extremos se van difuminando. Esta pieza expone una parte de ese universo del que forma parte y que, aún hoy día, sigue siendo incierto para el ser humano. A pesar de todos los conocimientos que se tiene sobre el astro de plata, hay entes que el intelecto humano desconoce, cosas que se le escapan de las manos.

Si hay algo que provoca esta exposición es incertidumbre, de primera intención no se sabe qué ha sucedido, qué han visto los ojos. Sin embargo, después de un momento, las piezas empiezan a caer en su lugar y el todo va adquiriendo sentido. Luego del bombardeo visual se comienza a dilucidar ciertas ideas y conceptos. A partir de aquí, se entiende que Mirada extendida es una visión panorámica de la realidad, no es una simple retrospectiva, es una exposición de sucesos, imágenes y eventos que intentan mostrar nuestro devenir: lo ganado, lo perdido, lo propio, lo ajeno, lo bueno, lo malo. Es una mirada extendida que rebasa las dimensiones físicas de una sala de museo. Lo importante es darse cuenta de lo sugerido entrelíneas.

 

Por: Astrid Santiago Repollet

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