José R. Alicea: Espejo de la humanidad

El Museo de Historia, Antropología y Arte de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras ha servido como un espacio en donde se le ha permitido al público familiarizarse con los aspectos más intrínsecos de su reflejo. Esta ha albergado la exposición titulada José R. Alicea: Espejo de la Humanidad durante seis inolvidables meses llenos de efervescencia y constante movimiento. La muestra, curada por Teresa Tió, consta de 84 obras: 84 testimonios tangibles de la humanidad en modalidad de grabados, portafolios, pasquines, carteles, ilustraciones y pinturas. Incluidas en la selección, se hallan estampas galardonadas como La paloma (1966), Prometeo (1959) y Alcatraces (1963).

Vista panorámica de la sala

La motivación principal tras el arte de Alicea no es la expresión personal, sino la afirmación de una colectividad oprimida, como bien puntualiza Nelson Rivera en la pared titular. La obra del Maestro, con mayúscula deliberada e ineludible, funge como reflejo transparente de sus ideales, cánones morales, sentido empático y perspectiva libertadora. Por ello, la política como temática implícita y su extensa producción artística son elementos prácticamente indivisibles. Alicea hace uso de la gráfica como medio para denunciar la injusticia, reclamar la libertad y educar al espectador. Es esta propiedad didáctica, precisamente, el agente que hilvana las subcategorías temáticas de su exposición retrospectiva: canción de baquiné, baquiné, aves, portafolios gráficos, el grabado político, la mujer, carteles y el paisaje.

Carteles en serigrafía

El bagaje artístico de Alicea es exquisito. La denuncia, la conciencia, la osadía, la minuciosidad y atención al detalle, el perfeccionamiento continuo de la técnica, la innovación y la perspectiva son solo algunos de los méritos que pueden serle atribuidos a su obra. No obstante, uno de los factores que revisten de calidez a sus creaciones es la inmediatez, la impresión de proximidad. Cuando un puertorriqueño se posa ante una pieza del Maestro, la siente muy suya porque la entiende, la ha pensado o la ha vivido. Tal es así con ejemplares como: La paloma que soñó ser pitirre, Homenaje a Sylvia Rexach y Después del CORCO #3.

      Homenaje a Sylvia Rexach, 1980

Sin embargo, circunscrita a ese rojo inconfundible que matiza con elegancia las paredes adyacentes a El Velorio de Francisco Oller, existe una innegable universalidad. Más allá de representar lo local, José Alicea repiensa la humanidad y comunica su filosofía a través de líneas, dinamismo y color. 

José R. Alicea: Espejo de la Humanidad ha servido también como propio espejo del repertorio del artista. El compendio de la plástica de Alicea es rico y polifacético; el Maestro no para de reinventarse y hallar nuevos medios para deleitar con su talento. Su vida es una búsqueda eterna, recompensada con grandiosos descubrimientos. A lo largo de ella, ha abordado el arte de manera revolucionaria, convirtiéndola en uno de los máximos exponentes de la gráfica puertorriqueña. José R. Alicea es un creador multidisciplinario que recurre a sus amplios conocimientos a la hora de expresarse pictóricamente y no se conforma con los parámetros preestablecidos, sino que —con constancia— se desafía para llevar sus elaboraciones a un nivel más avanzado. El Maestro no envejece: se revitaliza con su arte. A medida que educa a otros, Alicea emprende (para sí) una imperecedera jornada de aprendizaje cuyo fin será alcanzado únicamente con su último suspiro.

 

Por: Paola Nicole Sánchez Nieves

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