Grabados del taller 2016

Las paredes blancas de la Galería Guatíbiri fueron avivadas el jueves 11 de agosto, gracias a la exposición Grabados del Taller 2016. Por medio de líneas sutiles del relieve y el intaglio dejaron al descubierto rostros, cuerpos, historias, preocupaciones y belleza. Como también, dieron a conocer el talento de 25 jóvenes artistas del taller de grabado, de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. La exposición fue montada por los mismos estudiantes ycurada por Carlos Ortiz Burgos, actual estudiante de Historia del Arte.

Serie:Correlación, por Jordy Medina
Serie: “Correlación”, por Jordy Medina

La libertad dada a la expresión y la ejecución de la temática encaminaron a los artistas a manifestar en sus obras uno de los temas más recurridos de la historia del arte, el cuerpo. Siendo este un organismo que tiene como fin su desaparición, en el arte se convierte en un elemento trascendental. Por medio de algunos de los grabados de estos estudiantes, adquieren aún más valor adjudicándoles diversos significados, estímulos y pensamientos. Como fue el caso del conjunto de piezas del artista Jordy Medina de León.

Medina vuelve protagonista las manos en seis obras individuales, unas a colores y otras definidas por el juego de luces y sombras.  Las manos son una herramienta esencial no solo para un artista sino para toda persona. A través de diversas técnicas como el relieve en polivinilo, punta seca y buril, el joven artista logra plasmar la importancia del contacto humano, de la creación y cuánto podemos ayudar y cambiar a otros con solo nuestras manos. Sin embargo, el sentimiento me invade ya que a su vez me recuerda a ese último apretón de mano de ese ser querido, esa última caricia. Como ese tormento que, asimismo, invade la imagen para muchos, ya que también se hace daño con ellas.

El cortador, El colector, La enrrolladora, Lo imposible, Ascensión, ¿El pan nuestro?, por Yosuan A. Ortiz
“El cortador”, “El colector”, “La enrrolladora”, “Lo imposible”, “Ascensión”, “¿El pan nuestro?”, por Yosuan A. Ortiz

Por otra parte, se ve la preocupación social que tienen estos artistas emergentes ante su presente. Un ejemplo de ello es la pieza El cortador de Yosuan A. Ortiz. La misma parte de una imagen común para los puertorriqueños, una obra humanizadora del trabajo duro y la humildad del jíbaro en el campo. No obstante, esta ahora es deshumanizada, ya no es el campesino de carne y hueso cortando caña, ahora es un ente de madera, arrodillado, derrotado, laborando como una máquina, sin sentido, sin un propósito. Detalles que no nos alejan de nuestra realidad contemporánea.

En la sala también se encuentra un tributo al gran artista Lorenzo Homar. En la pieza titulada A los maestros y maestras, llevada a cabo por Uziel Orlandi, se puede leer las siguientes palabras: “A los estudiantes hay que enseñarles honradez, dominio de su oficio, entusiasmo y pasión y estoy seguro que llegará el día en que esas manos bien entrenadas harán grandes obras”.

 Sin duda, estas palabras exaltan la huella que dejó marcada Homar en la historia del arte puertorriqueño, tanto por su legado artístico como, sobre todo, por su vocación como educador. En ella se encuentra un llamado a todo maestro, recordándoles su deber primordial y la esencia de su trabajo ante toda materia.

A los maestros y maestras, por Uziel Orlandi
“A los maestros y maestras”, por Uziel Orlandi

En aspectos generales puedo seguir nombrando piezas que me llevaron a la reflexión y me sacaron sonrisas como la Venusa de Gelenia Trinidad, cuyos colores y constantes curvas en la composición creaban una sinfonía dentro y fuera del cuerpo femenino, dejando así de ser una obra estática.

Venusa, por Gelenia Trinidad Rivera
“Venusa”, por Gelenia Trinidad Rivera

En aditivo, debo recalcar que me hubiese gustado que esa misma pasión y atención en el detalle de los trabajos expuestos, hubiese estado en el trabajo museográfico de la exposición. Muchas de las obras pasaban desapercibidas por su posición aleatoria, lo que creaba un diálogo fallido y por tanto el espectador estaba perdido. Al situarse al frente de un grabado, observabas varias simultáneamente, interrumpiendo la intimidad y conexión entre obra y espectador.

No obstante, Grabados del Taller 2016 sacó a la luz diversos matices de nuestra realidad y de lo que somos. En definitiva, la mentoría del artista y catedrático de los estudiantes que hicieron esta exposición posible, Martín García Rivera, ejerció una influencia y una labor extraordinaria. Se pudo apreciar en la producción artística la dedicación y la conexión entre profesor y discípulo. La importancia y el valor que tiene la figura humana para Martín, fue pasada a sus estudiantes de tal manera que estos reinventaron el cuerpo por medio del grabado, convirtiéndolo en un discurso social y crítico.

 

 

 

 

 

Por: Sara Isabel Rodríguez

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