De poetas, artistas y… cuerdos

Javier Orfón
Javier Orfón

Conversar con el artista Javier Orfón en un café de Río Piedras, es entender sus obras. Taimado, pensativo, con cuidado al hablar y trayendo múltiples referencias a colación. En una taza de café, el egresado del Departamento de Artes Plásticas de la Universidad de Puerto Rico, me explicaba cómo ciencia, filosofía, poesía y otras disciplinas aportan al desarrollo de su propuesta artística. Por ejemplo me menciona cómo la física cuántica establece que no solo existen tres dimensiones como pensamos, lo que lo lleva a preguntarse -con ahínco al pensar- cómo concebir el espacio en siete dimensiones. Hilvanando temas, a veces diametralmente opuestos pero sin cambios bruscos, me explica que a esto se debe la meticulosidad de sus dibujos y, en especial, por qué coloca paisajes verticalmente. La respuesta: una pregunta, ¿por qué colocarlos de forma horizontal?, si quizá las aves u otros animales pueden verlo desde diferentes perspectivas y es eso lo más cercano a entender esta realidad que, según la ciencia, puede estar más allá de lo que vemos a simple vista. Después de todo la vista solo percibe una parte del espectro lumínico, podemos experimentar solo una parte de la totalidad. Así la contemplación, el recuerdo en la memoria vs el recuerdo fotográfico, la fragmentación de la memoria y otros abstractos de nuestra realidad cotidiana se representan en sus dibujos más recientes. Y en esto se hace evidente el desarrollo cuidadoso de una propuesta bien pensada.  Paisajes que, vistos con ligereza, pueden parecer sencillos pero en los que operan complejos sistemas interrelacionados, como la naturaleza misma que retratan.

Carlos Ortiz Burgos: En los últimos años has participado en varias exposiciones colectivas e incluso has tenido dos exposiciones individuales; ¿cómo ha sido tu experiencia en el circuito del arte?

Javier Orfón: Mi experiencia ha girado en torno a conocer personas, a entablar contactos. No ha sido fácil pero poco a poco uno da a conocer lo qué tiene y entonces las puertas se abren. En lo personal tenía un afán por tener muchas exposiciones, pero luego me di cuenta de que es necesario pensar mejor las cosas, organizar bien las ideas, para que entonces haya algo bueno que decir con la exhibición o algo que añadir a la colectividad. Yo creo que esas son cosas que uno poco a poco va a prendiendo. Uno debe ir a exhibiciones siendo universitarios para adelantar algunos pasos en lo que respecta al circuito del arte, para no tener que arrancar de cero al salir de la universidad. Creo que debe existir un balance entre el circuito del arte, el desarrollo de la obra y el afinamiento sensorial para observar alrededor. Uno no está todo el tiempo en el circuito del arte, uno como artista debe darle más importancia a la obra y al derredor. Al fin y al cabo lo más importante es la obra; el proceso creativo es lo primordial, la base de todo lo demás.

COB: ¿Se requiere de mucha auto-gestión?

JO: Sí. La auto-gestión y la colectividad han sido esenciales en el poco tiempo que llevo en mi carrera; he tenido mucha ayuda. Por ejemplo me ha ayudado Área: Lugar de Proyectos, en el cual el mecenas es José Hernández Castrodad, quien ha ayudado mucho en diferentes áreas de mi trabajo. También han contribuido diferentes espacios alternativos como La Productora, 20/20 y otros de esta misma naturaleza alternativa por los que los jóvenes optamos para poco a poco presentar nuestro cuerpo de trabajo. Además tengo que agradecerle a Sabrina Ramos quien ha trabajo conmigo en calidad de curadora y al galerista Osvaldo Santiago.

COB: ¿Tus piezas figuran ya entre algunas colecciones públicas y privadas; ¿en qué punto entiendes que se encuentra tu carrera artística?

JO: Sí, mis piezas están en varias colecciones: en el Museo de Historia, Antropología y Arte de la Universidad de Puerto Rico, en el Museo Casa del Libro, la colección José Hernández Castrodad, y la más reciente en la colección de Dennis Simonpietri; esa última fue una pieza adquirida en la subasta más reciente del Museo de Arte de Puerto Rico. Eso ha ayudado a mi carrera que entiendo que está en desarrollo.

COB: ¿Cuáles son tus influencias?

JO: Primeramente, de Puerto Rico, Myrna Báez. Luego está el arte japonés: Hokusai, Hiroshige, entre otros grabadores importantes de Japón. Entonces, artistas internacionales: Toba Khedoori, que es una artista australiana radicada en Estados Unidos. Otras influencias importantes para mí son Agnes Martín y Tomás Sánchez, y no puedo olvidar a Cy Twombly. Pero no solo artistas, también poetas como Olga Orozco, Paul Celán y, de Puerto Rico, Ángela María Dávila. E incluso en lo académico tengo que mencionar a la profesora Ingrid Jiménez.

COB: Trabajas múltiples técnicas pero siempre vuelves al dibujo, ¿por qué?

Tratado de la memoria, 2015 Lápiz de grafito sobre papel, 44" x 30" Colección Dennis Simonpietri
Tratado de la memoria, 2015
Lápiz de grafito sobre papel, 44″ x 30″
Colección Dennis Simonpietri

JO: Yo siempre he pensado que el dibujo es fresco, tiene esa frescura, digamos esa inmediatez y mediante esto lo que estoy buscando es alejarme un poco del color. Porque, como trabajo con la memoria, pienso que la memoria no tiene color. Como quiero que las piezas sean contemplativas las alejo del color para entonces dirigir la reflexión hacia el sentido de la memoria.

COB: ¿En qué estás trabajando en estos momentos?

JO: Dibujo. Dibujos relacionados a los paisajes de espacios en los que desarrollé mi vida, sobretodo en el contexto de San Lorenzo. Al trabajar con la memoria pienso en el espacio y lo voy plasmando poco a poco en el dibujo, observo este espacio en persona y también por medio de fotos. La memoria es fragmentada y me interesa esa percepción, por eso mis piezas no son del todo conclusas, conclusas entre comillas… Actualmente en la Isla hay una tendencia muy fuerte a temáticas urbanas. Yo quiero ir a la contraria y salir del área de San Juan porque el arte de aquí está insulado dentro de La ínsula… y Puerto Rico no es sólo el área metropolitana. Por otro lado estoy investigando temas de ámbitos sociales, y con estos me refiero a la economía y la política en el transcurso de los tiempos en Puerto Rico, para crear una serie con diversos medios del grabado. No quiero ser “panfletero”, busco una obra más bien poética y que sea universal. Planifico además una serie de pinturas basándome en el poemario Animal Fiero y Tierno de Ángela María Dávila. No será de carácter ilustrativo, sino entablando un diálogo con el contenido de la obra literaria que indiscutiblemente es de la mejor literatura Latinoamericana y hasta Universal.

COB: ¿Tienes algún plan o aspiración futura en lo que respecta tu carrera artística?

JO: En los próximos dos años planifico lo siguiente: en el 2016 me desempeñaré como director de Area: Lugar de Proyectos y colaboraré con Xavier Varcarcel ilustrando su próximo poemario Fe de Calendario. Pero sobretodo y primordialmente seguiré desarrollando mi portafolios. Para el 2017 solicitaré una residencia artística y alguna beca apoyandome en las obras que he ido y continuaré produciendo.

Entrevista realizada el lunes, 23 de noviembre de 2015, por Carlos Ortiz Burgos.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *