Moncton, Canadá 1999

por Eddie Machin, FRAN 4148, enero de 2007

Vista panoramica de Moncton

La octava cumbre de la Francofonía celebrada del 3 de septiembre al 5 de septiembre de 1999 en Mocton, Nuevo Brunswick, Canadá fue llevada a cabo exitosamente a pesar de haber sido fuertemente criticada. Acusan de “no ser gran cosa” el plan de acción tomado por los delegados en la declaración de la cumbre. El primer ministro de Canadá para entonces, Jean Chrétien y el presidente de la República de Francia, Jaques Chirac, entre otros representantes, tuvieron una conferencia de prensa intensa en septiembre de 1999 donde los reporteros se dedicaron básicamente a atacar a los representantes internacionales de la francofonía, demostrando así cierto resentimiento del pueblo en contra de la celebración de la cumbre. La cumbre, cuya organización fue estimada en $11.2 millones, fue una muy productiva para las provincias del este de Canadá ya que se calcula que tuvo un impacto económico de aproximadamente 78 millones de dólares, lo que da un alza significativa a la economía del Canadá atlántico. Aún más, la celebración de la cumbre en Nuevo Brunswick, ayudó en la economía indirecta de la región debido a su exposición mundial a través de los medios, lo que la colocó en una posición importante y respetada ante todo el mundo y a su vez le dio más confianza para celebrar ese tipo de convenciones internacionales.

Paisaje urbano en Moncton

La cumbre de Mocton reunió a 52 jefes de estado y gobierno de habla francesa. El tema de la juventud fue escogido como tema principal de la cumbre. El propósito del mismo fue destacar la importancia de la juventud para el futuro de la Francofonía y del mundo en general. Se discutió formas de mejorar la educación entre los jóvenes ya sea a nivel profesional como técnico, el empleo, formas de liberar su creatividad, vivir en un ambiente seguro y libre y expandir el conocimiento en su propia cultura y también abrirse a otras. Además se tocaron temas que no habían previstos como por ejemplo: temas referentes a la democracia y los derechos humanos, y la promoción de la diversidad cultural como solución a la globalización de mercados y al dominio de la cultura estadounidense en el mundo.

No todo fue color de rosa, la celebración de la cumbre en Moncton generó varias protestas civiles. Parece que la entrada de delegados africanos que habían sido acusados por crímenes de violaciones de derechos humanos en sus respectivos países provocó las mismas. Según CBC News, un periódico canadiense publicó que ciertos líderes africanos no podrían entrar al país norteamericano debido a no poder ser elegibles para obtener sus visas bajo la sección 19 del Acta de Inmigración Canadiense. La coalición de canadienses de origen africano de Montreal por otro lado, se manifestó a favor de la aceptación de los delegados africanos en Canadá. El gobierno Federal indicó que el dejar entrar a los delegados de Rwanda, Burundi, Togo y Burkina Faso no era nada especial debido a que la reglas que debían seguir no eran las de inmigración, sino las de diplomacia, las cuales permiten la entrada a diplomáticos extranjeros.